No todos los cerebros se desarrollan de la misma manera. Según Donald Hebb hay dos factores determinantes: la genética que es la parte que nos viene de nuestros padres y el ambiente donde nos desarrollamos, tanto familiar como escolar. De ahí la importancia de la escuela en el desarrollo integral del niño. Un ambiente escolar positivo, con la estimulación adecuada, es esencial para el óptimo aprendizaje. En este artículo brindamos a los docentes estrategias para implementar la neuroeducación en el aula y, a través de la emoción y el juego, transformar cerebros y abrir puertas hacia un aprendizaje pleno.
¿Qué es la neuroeducación?
De acuerdo a la definición de Francisco Mora (2013), la neuroeducación ha venido a explicarnos los conocimientos del cerebro, a través de la psicología, la sociología y la medicina.
¿Para qué? Para mejorar y potenciar el proceso de enseñanza-aprendizaje en los alumnos, pero también para enseñarnos a los profesores a educar mejor.
La neuroeducación ha venido a revolucionar las aulas y se debería estar aplicando en todos los colegios
Si conseguimos que la totalidad de los docentes sepan cómo funciona el cerebro, van a saber qué deben enseñar a sus alumnos, qué les pueden pedir en cada momento y en cada etapa determinada.
Un cerebro todavía en construcción
De acuerdo a la teoría de Daniel Siegel (2021) el cerebro de cada uno de nuestros alumnos, de nuestros hijos, nietos, sobrinos es:
- Cambiante
- Moldeable
- Complejo
Cambiante
El cerebro humano es alterable y va evolucionando. Estudios recientes sugieren que su maduración completa no se alcanza hasta aproximadamente los 34 años.
Por ello, es fundamental reconocer que, a menudo, exigimos a los niños habilidades o destrezas para las que aún no están preparados, ya que no se encuentran en la etapa evolutiva adecuada para dominarlas.
Adaptarnos a cada fase del desarrollo es esencial para fomentar un crecimiento integral y respetar los tiempos naturales de aprendizaje
Moldeable
El cerebro es moldeable y, en este sentido, los educadores jugamos un papel clave, pues las experiencias y actividades que brindemos a los estudiantes moldean sus conexiones sinápticas, favoreciendo su aprendizaje.
Es importante ofrecer a nuestros alumnos oportunidades para el aprendizaje por descubrimiento, el aprendizaje autónomo, el desarrollo de la creatividad y la gestión de las emociones, para ayudarlos a crear una red neuronal rica y sólida.
Las familias también juegan un rol esencial. Las experiencias compartidas, como, por ejemplo, las tardes en el parque y/o el tiempo de calidad, también nutren el desarrollo cerebral de los niños.
Complejo
Su complejidad la corroboramos en las experiencias de la vida diaria.
En el contexto educativo, por ejemplo, los docentes podemos pasar 3 o 4 horas planificando las actividades del aula y creemos que están genial, pero, al llegar a clase, resulta que a los alumnos no les gusta la actividad o no es el momento, o quizás ese día llueve y están nerviosos…
Tenemos dos maneras de reaccionar. Imagina que tienes un mando, con un botón azul y uno rojo. Puedes pulsar el botón rojo y empezar a gritar o darle al botón azul y pensar: “Aunque haya estado toda la tarde preparando esta actividad, veo que no es el día adecuado y no pasa nada. Otro día podré realizar la actividad”.
Los niños todavía no saben gestionar sus emociones. Por eso nosotros siempre tenemos que actuar desde ese botón azul, desde la calma.
El funcionamiento de la mente de los niños nos debe recordar a los docentes de forma permanente el siguiente mantra: “El cerebro del niño está todavía en construcción y hay que darle tiempo”
¿Cuáles son las funciones ejecutivas más importantes para el aprendizaje?
Hasta ahora se han descubierto 43 funciones ejecutivas. Nos centraremos en las que son determinantes para el aprendizaje.
La atención
Imagen tomada de Educación 3.0
Es una función tan compleja como esencial. Sin atención no hay aprendizaje. No obstante, la capacidad de concentración en los pequeños es breve y debemos trabajar en ello.
Las maestras y maestros de educación infantil y primaria, todos los días somos unos magos de la atención
Tenemos que secuestrar la atención e ir variando las actividades para hacer que el aprendizaje sea dinámico y divertido.
Estimular la curiosidad y la emoción también es crucial para encender el foco de la atención. Puedo, por ejemplo, llegar a mi clase con un sombrero muy grande y, seguro, voy a captar sus miradas y despertar su curiosidad, pues se van a preguntar el porqué de mi atuendo.
¿Cómo puedo desarrollar la atención en el aula?
Con actividades sencillas como:
- Juegos de mesa (acordes a la edad).
- Estaciones de aprendizaje.
- Trabajar con las construcciones translúcidas.
- Hacer letras con policubos .
- Buscar diferencias, por ejemplo: contar todos los que llevan pantalones.
- Trabajar la creatividad: con piedritas o pompones.
La memoria
Existen diversos tipos de memoria, pero la memoria de trabajo o memoria operativa es esencial para el aprendizaje.
Nos imaginamos la memoria como una caja en la que almacenamos datos, pero es mucho más. Esos datos necesitamos revisarlos, comprenderlos y actualizarlos para crear aprendizaje. Por ejemplo: por qué pueden sumar los alumnos, porque ya se saben los números, ya saben contar y han retenido esa información.
La memoria operativa se debe ejercitar diariamente y desde pequeños, ya que será fundamental en nuestra vida adulta
Por eso es importante que los docentes les preguntemos con frecuencia a los niños cosas como: “¿Qué habéis comido hoy?” o “¿Qué cenasteis ayer?”
Una forma divertida de trabajar la memoria en el aula es a través de cuentos, especialmente aquellos que son rimados y cantados, ya que facilitan la retención de información.
Además, existen muchas otras actividades como:
- Escribir su nombre.
- Buscar
- Decir los números en orden inverso.
- Las estaciones de aprendizaje.
- Los juegos de mesa: de búsqueda, memory, dominó, la oca, parchís.
El control inhibitorio
Test de colores y de palabras. Efecto Stroop.
Es una función ejecutiva esencial que nos permite autorregular nuestra conducta y resistir impulsos y distracciones.
Este control se manifiesta en situaciones cotidianas, como esperar para abrir un regalo hasta que todos estén presentes o contenerse de hacer las cosas a su manera cuando alguien nos enseña algo nuevo.
En los niños, el control inhibitorio o de impulsos se puede observar en actividades lúdicas, como cuando se les pide que jueguen con un solo tipo de juguete, en lugar de desordenar todo
Fomentar esta habilidad desde la educación infantil ayuda a que, con el tiempo, los niños aprendan a pensar antes de actuar y a regular sus respuestas emocionales.
¿Cómo podemos trabajar el control inhibitorio en el aula?
A través de juegos y cuentos:
- Juegos de seguir instrucciones.
- El juego de las sillas.
- Juegos tipo Stroop.
- Juegos de armar y desarmar.
- Cuentos, como: «¡Shhhhh! Tenemos un plan», que enseña a esperar y a manejar la anticipación.
La flexibilidad cognitiva
Es una habilidad esencial que permite a los niños encontrar alternativas ante los obstáculos. Por ejemplo, imagina a Pablo, un niño de 10 años, que al encontrar obras en su camino al colegio busca una ruta diferente, mientras que su hermana de 4 años se frustra y llora porque aún no ha desarrollado esa capacidad.
Fomentar la flexibilidad mental desde pequeños es crucial, ya que les ayudará a resolver problemas en el futuro de manera creativa, pues esta función ejecutiva está muy ligada a la creatividad
Los niños que son más flexibles mentalmente tienden a ser más creativos.
Para trabajarla se pueden implementar actividades como:
- Los juegos creativos donde los niños inventan animales o historias.
- Las preguntas abiertas en clase.
- Los cuentos imaginativos, como “Porque Sí”.
- La comparación de objetos.
- Los juegos de mesa.
- Juegos con preguntas abiertas como los Wonder Ponder.
- Juegos para armar y desarmar: legos, cubos, etc.
La planificación de tareas
Nos permite aprender a organizar las actividades pendientes y es necesario trabajarla desde pequeños.
Existen formas muy sencillas de hacerlo, como, por ejemplo, preguntando a los niños qué necesitamos para irnos de excursión. Ellos responderán: “El almuerzo, la botella de agua, una muda de ropa” y así revisarán, entre todos, los pasos necesarios.
La planificación de tareas también se puede desarrollar en el aula mediante las siguientes actividades:
- Secuencias temporales sobre cosas que hacen los niños: irse de excursión, llegar al aula cada día, llegar a su casa, etc.
- Planificar reuniones en el aula, por ejemplo, con motivo del carnaval, preguntándoles: “De qué nos queremos disfrazar” y “Cuáles son los objetos, el tipo de ropa o los colores que se requieren para ese disfraz”.
- La ruleta de Ikea.
- Bingos: de letras, de primavera, de otoño.
- Laberintos.
- Rompecabezas como el tangram.
Conclusión
La implementación de la neuroeducación en el aula no solo transforma la manera en que enseñamos, sino también cómo los niños aprenden y crecen.
Comprender que el cerebro de los pequeños está en constante construcción nos permite crear estrategias que potencien sus funciones ejecutivas, esenciales para el aprendizaje y la vida diaria.
Como maestros, tenemos la oportunidad de diseñar experiencias significativas que despierten su curiosidad, emoción y creatividad, sentando las bases para un desarrollo integral y exitoso
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Este artículo está basado en la Masterclass: “Neuroeducación en el aula” dictada por la psicopedagoga y maestra infantil Ana Rojo de la Vega, dentro del Programa de Actividades del instituto Raimon Gaja (iRG). La ponente aporta además 10 claves neuroeducativas fundamentales. Accede al contenido completo aquí:
Conoce a Ana Rojo de La Vega
- Psicopedagoga y maestra en Educación Infantil.
- Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía.
- Finalista del Premio a la Excelencia en Educación Infantil 2015.
- Creadora de la membresía “Construyendo vida y familia” junto a la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía.
Libros de Ana Rojo de La Vega
Bibliografía:
Hebb, D. O. (1949). The organization of behavior; a neuropsychological theory. [La organización de la conducta: una teoría neuropsicológica]. Wiley.
Lezak, M. D. (1995). Neuropsychological Assessment. [Evaluación neuropsicológica]. (3rd ed.). Oxford University Press. https://psycnet.apa.org/record/1995-97708-000
Luria, A. (1988). El cerebro en acción (5ta. ed.). Editorial Martínez Roca.
Mora, Francisco. (2013). Neuroeducación: solo se puede aprender aquello que se ama. Alianza Editorial.
Rodríguez, J. (2017). Imaginación, creatividad y aprendizaje por descubrimiento a través del arte en educación infantil. Revista Tercio creciente, (12), 97-120. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6067969
Siegel, Daniel y Payne Bryson, Tina. (2021). Disciplina sin lágrimas. Editorial Vergara.
Bibliografía recomendada:
Bueno, David. (2024). Educa tu cerebro. Editorial Grijalbo.
Couso, María. (2023). Cerebro, infancia y juego. Ediciones Destino.
Elizondo, Coral. (2022). Neuroeducación y diseño universal para el aprendizaje. Editorial Octaedro.