¿Puede la telepsicología sustituir a la práctica clínica presencial? ¿Qué competencias exige a los profesionales de la psicología? ¿Cómo cambian el encuadre, la relación terapéutica o la gestión de situaciones de riesgo cuando la intervención se realiza a través de una pantalla?
La telepsicología es la prestación de servicios psicológicos mediante tecnologías de la información y la comunicación: videoconferencia, teléfono, correo electrónico u otras herramientas digitales, tanto como complemento de la atención presencial como en forma de servicio independiente. Así la define la Guía para la práctica de la telepsicología del Consejo General de la Psicología de España (2017), adaptada de las directrices que la American Psychological Association publicó en 2013. El documento subraya que quien atiende a distancia debe garantizar la misma competencia que en consulta y estar preparado para gestionar emergencias en el lugar donde se encuentra el paciente.
Las preguntas que recogemos a continuación surgieron durante la conferencia “La telepsicología como mediación transversal en la experiencia de atención psicológica: percepciones de consultantes de atención psicológica”, impartida por la psicóloga Jennifer Castillo Ospina en las V Jornadas Internacionales de Psicología Clínica del Instituto Raimon Gaja. Todas ellas fueron planteadas por los asistentes durante el coloquio final.
¿En qué se diferencia el encuadre en telepsicología respecto al presencial?
El encuadre en modalidad virtual exige mayor precisión y anticipación. En telepsicología tenemos que ser mucho más minuciosos. Además de lo habitual, necesitamos saber en qué ciudad está el paciente, cuál es su dirección, con quién vive y a quién podríamos contactar en caso de emergencia.
También deben abordarse cuestiones técnicas y contextuales que en la consulta presencial ya están dadas. Debemos preguntar si el paciente tiene computador, desde dónde se va a conectar, si cuenta con un espacio privado y con buena conexión. Incluso acordar aspectos básicos de la sesión: si voy a tomar notas, si puede haber interrupciones o qué hacer si se pierde la conexión.
Es fundamental dedicar tiempo al encuadre inicial para que el proceso funcione. A veces el encuadre se hace en cinco minutos y empezamos. En telepsicología eso no funciona: de cómo se establezca ese encuadre depende en gran parte que todo el proceso pueda sostenerse.
¿Es posible hacer terapia sin cámara?
Esta pregunta aparece con frecuencia en el trabajo online. Si estamos hablando de empatía y de rapport, vernos es fundamental. Si no puedo observar al paciente, me pierdo gran parte del lenguaje no verbal.
Por ello, recomiendo establecer desde el principio las condiciones tecnológicas de la sesión. Cuando el paciente solicita la cita debemos explicar que se requiere cámara, un espacio privado y buena conexión. Ese encuadre debe quedar claro desde antes de la primera sesión.
¿La telepsicología dificulta la empatía?
La mediación tecnológica modifica la interacción, pero no elimina la posibilidad de conexión emocional. El reto principal está en el lenguaje no verbal. En la pantalla vemos menos detalles, por eso el psicólogo debe desarrollar todavía más su capacidad de observación.
Hemos de tener en cuenta que, incluso aspectos aparentemente simples, pueden afectar la calidad de la interacción. Hay pacientes que se conectan y solo se les ve la frente o los ojos. Es importante pedirles que ajusten la cámara para poder observar gestos y expresiones.
También recomiendo hacer explícito lo que el terapeuta observa durante la sesión. A veces conviene decir directamente: “Te noto distraído”, “¿Te pasa algo?”, “Esto que te dije te incomodó”. Esa claridad ayuda a construir empatía incluso en un espacio mediado por la tecnología.
¿Cómo compensar la pérdida de presencia que puede producir el formato digital?
La presencialidad incluye dimensiones sensoriales que no están presentes en la telepsicología. En consulta presencial hay otras interacciones: el contacto físico, la cercanía, incluso detalles como pasar un pañuelo cuando el paciente llora.
Esto no significa que la terapia virtual no pueda ser significativa. En telepsicología estamos creando un espacio simbólico digital. A través de ese espacio también se puede construir una conexión terapéutica auténtica.
La clave está en la competencia y adaptabilidad del profesional.
No se trata de reemplazar lo presencial, sino de comprender esta modalidad y trabajar en ella con responsabilidad ética y clínica.
¿Qué enfoques terapéuticos se adaptan mejor a la modalidad virtual?
El enfoque cognitivo-conductual suele ser el más adaptable a la telepsicología, porque muchas de sus técnicas permiten trabajar con tareas para casa y con pautas claras entre sesiones. Sin embargo, esto no significa que otros modelos no puedan desarrollarse en entornos virtuales. Todos los enfoques pueden adaptarse en cierta medida. La cuestión es revisar qué técnicas funcionan bien en este formato y qué tan preparado está el profesional para ajustarlas.
¿Cómo debe trabajarse el consentimiento informado en la modalidad virtual?
El consentimiento informado debe adaptarse específicamente a la telepsicología. A veces enviamos el consentimiento por correo y lo damos por hecho. Pero en la primera sesión debemos retomarlo, leerlo con el paciente y confirmar que lo comprende.
Ese documento debe incluir información clara sobre límites de la confidencialidad, manejo de emergencias y procedimientos de derivación. No basta con que esté firmado. El paciente debe entenderlo y estar de acuerdo con esas condiciones.
¿Qué hacer ante riesgo suicida o situaciones de crisis?
La telepsicología exige anticipación y planificación. Debemos tener un protocolo de emergencias establecido antes de empezar. No podemos improvisar si ocurre una crisis. Ese protocolo incluye información detallada del paciente. Necesitamos dirección, teléfono, contacto de emergencia, saber con quién vive y qué recursos sanitarios o institucionales tiene cerca. La prevención es, en este contexto, una parte esencial del encuadre. No podemos decir: “Vamos a ver qué pasa”. Todo debe estar previsto desde el inicio.
¿Todos los trastornos pueden tratarse por telepsicología?
No. Hay casos en los que la telepsicología no es lo más recomendable, especialmente cuando se necesita mayor contención o intervención inmediata. En estas situaciones, el profesional debe valorar otras alternativas.
Como terapeutas también tenemos que poder decir ‘no’ y remitir al paciente a un profesional que pueda atenderlo presencialmente.
Telepsicología con criterio: qué enseñan estas preguntas a los profesionales
Las respuestas del coloquio dibujan una idea común: la terapia online no es una versión simplificada de la consulta, sino una modalidad con exigencias propias. Un encuadre minucioso, unas condiciones técnicas pactadas desde el inicio, un consentimiento informado que se revisa con el paciente y un protocolo de crisis preparado antes de la primera sesión son las bases de una práctica clínica a distancia segura y ética.
En telepsicología, la calidad de la relación terapéutica depende tanto de la competencia clínica como de lo que se ha previsto antes de encender la cámara.
Si quieres profundizar en la eficacia comparada de ambas modalidades, puedes leer nuestro artículo sobre si la terapia psicológica online es tan efectiva como la presencial. Y si te interesa formarte en la práctica clínica y en el uso de la tecnología en consulta, puedes consultar el Máster Universitario Oficial en Psicología Clínica y de la Salud o el Diplomado en Inteligencia Artificial y Tecnologías Aplicadas a la Psicología Clínica.
No te pierdas
Accede a la ponencia completa y a las preguntas de los asistentes:





