Entrevista al Dr. Ismael Fuentes.
El 6 de marzo se celebra el Día Europeo de la Logopedia, una fecha que invita a reflexionar sobre el papel real que ocupa la logopedia en el sistema sanitario, su reconocimiento profesional y los retos a los que se enfrenta la disciplina.
Para abordar estas cuestiones, conversamos con el Dr. Ismael Fuentes, expresidente de la Asociación Española de Logopedas (ALE) y actual director de la Cátedra de Logopedia del Instituto Raimon Gaja (iRG).
Cuando una sociedad no garantiza acceso a logopedia, ¿qué consecuencias se ven en salud y calidad de vida?
Cuando una sociedad no garantiza el acceso a la logopedia, no solo se cronifica un trastorno, sino también una desigualdad. Se agravan dificultades del lenguaje que podrían prevenirse en la infancia, problemas de deglución que aumentan riesgos médicos, alteraciones de voz que expulsan a profesionales de su trabajo, o déficits comunicativos tras daño neurológico que reducen autonomía y participación social.
¿Qué factores están aumentando la demanda de logopedia hoy?
Hay múltiples razones: el envejecimiento poblacional ha incrementado los casos de ictus, enfermedades neurodegenerativas y trastornos de la deglución; al mismo tiempo existe una mayor supervivencia tras daño neurológico, lo que exige, procesos largos de rehabilitación comunicativa.
En el ámbito infantil hay una mayor detección de dificultades del desarrollo del lenguaje y del aprendizaje, así como una mayor conciencia en contextos educativos. A esto se suma una creciente preocupación por la salud vocal en profesionales de la voz y una mirada más integral de la salud donde la comunicación ya no se considera un aspecto secundario, sino más bien un aspecto primario.
Si tuviera que desmontar un mito social sobre la logopedia, ¿cuál sería?
El mito más dañino es pensar que la logopedia es solo pronunciación o que está limitada a la infancia. Este mito persiste por desconocimiento y por una falta histórica de presencia estructural de la logopedia en los sistemas sanitarios. El daño que produce es enorme: retrasa derivaciones, minimiza síntomas y reduce la inversión en recursos especializados.
La logopedia es una disciplina sanitaria que aborda funciones vitales a lo largo de todo el ciclo vital, desde la alimentación hasta la comunicación en situaciones de alta complejidad clínica.
El mito más dañino es pensar que la logopedia es solo pronunciación o que está limitada a la infancia
¿En qué circuitos asistenciales debería estar integrada la logopedia sí o sí?
La logopedia debería estar integrada de forma estructural en hospitales, atención primaria, unidades de rehabilitación, salud mental y pediatría, sobre todo.
La logopedia no puede funcionar como un recurso accesorio o externo: allí donde hay riesgo para la comunicación, la deglución, la voz, la masticación, etc., debería haber un logopeda formando parte de ese circuito asistencial.
¿Qué cambia en resultados cuando el logopeda está dentro del equipo y no en paralelo?
La coordinación permite intervenir antes, definir objetivos comunes y garantizar continuidad asistencial y así pues el paciente no recibe indicaciones fragmentadas, sino un plan coherente, lo que mejora la adherencia y la eficacia terapéutica. La logopedia deja de ser un añadido y se convierte en una pieza clave del proceso clínico.
Cuando el logopeda trabaja dentro de un equipo cambian los tiempos, los objetivos y también los resultados.
¿Qué suele fallar en la coordinación interprofesional y cómo se corrige?
Suelen fallar las derivaciones incompletas, la falta de objetivos compartidos y también el escaso seguimiento conjunto. A veces también existe una barrera del lenguaje clínico entre disciplinas. Esto se corrige con protocolos claros, espacios reales de coordinación y una formación que prepare a los profesionales para trabajar en equipo, desde el respeto y desde el conocimiento mutuo de competencias.
¿Qué derechos de los pacientes se ven más vulnerados en trastornos de comunicación?
Uno de los derechos más vulnerados es el acceso a información comprensible. Si una persona no puede comunicarse eficazmente su participación en las decisiones clínicas se ve comprometida, también se vulnera la continuidad del tratamiento y el acceso a apoyos adecuados.
Garantizar la comunicación, es garantizar la autonomía, también la dignidad y la ciudadanía.
¿Qué competencias deberían salir blindadas de una buena formación en logopedia?
Una buena formación debe blindar la capacidad de evaluación funcional, el razonamiento clínico, la intervención basada en evidencia y la comunicación con pacientes y familias. También son esenciales la ética profesional y la competencia para trabajar en equipos interdisciplinares y multi o transdisciplinares. Sin esta base el ejercicio profesional quedaría vacío de criterio.
¿Qué errores formativos ve con más frecuencia en profesionales que empiezan?
Uno de los errores más frecuentes es acumular técnicas sin un criterio clínico y claro. También se observa poca medición de resultados, objetivos poco funcionales y falta de supervisión clínica real.
La técnica sin razonamiento no garantiza el impacto terapéutico.
Si un estudiante quisiera evaluar si un programa formativo es serio, ¿qué debería exigir?
Debería exigir prácticas supervisadas, contacto con casos reales, criterios de evaluación por competencias, actualización científica constante y feedback individualizado.
La calidad formativa no se mide por el número de contenidos, sino por la capacidad de formar clínicos competentes.
¿Qué salidas profesionales son más frecuentes hoy para un/a logopeda?
Las salidas profesionales abarcan el ámbito sanitario, educativo privado y sociosanitario, así como áreas específicas como la neurorrehabilitación, la deglución, la voz profesional, la parte miofuncional y la investigación.
La logopedia es una profesión con una diversidad creciente de contextos de intervención impresionante.
¿Qué perfiles o áreas ve con mayor crecimiento en los próximos años?
Las áreas de mayor crecimiento serán la neurologopedia, la disfagia, la atención a personas mayores y la salud vocal. Crecerán porque responden a cambios demográficos y a una mayor conciencia sobre calidad de vida.
La formación complementaria en neurociencia, evidencia clínica y trabajo Inter y multidisciplinar serán claves.
¿Qué habilidades diferenciales aumentan la empleabilidad sin caer en títulos por acumular?
La empleabilidad aumenta cuando el profesional sabe documentar, comunicar y trabajar en equipo y demostrar resultados. La especialización con criterio, la ética profesional y el manejo responsable de datos clínicos marca la diferencia más allá de los títulos
¿Qué le diría a alguien que está decidiendo estudiar logopedia?
Le diría una verdad incómoda: es una profesión exigente, que requiere estudio continuo y responsabilidad clínica, pero también una razón poderosa: pocas disciplinas tienen un impacto tan directo en la dignidad, la autonomía y la calidad de vida de las personas.
¿Qué compromiso debería tener una institución formadora con la sociedad y con los pacientes?
Una institución formadora debe comprometerse con la calidad, la práctica real supervisada, la actualización científica y también la responsabilidad social.
Formar logopedas no es solo transmitir conocimiento, es asumir un compromiso con los pacientes que esos profesionales atenderán.
Para finalizar, qué mensaje lanzaría a los alumnos y alumnas de iRG en el Día Europeo de la Logopedia.
La logopedia tiene un lugar propio dentro de los equipos asistenciales. Para quienes estáis estudiando o los que estáis valorando dedicaros a esta profesión, deciros que formarse bien, con práctica supervisada y criterio clínico, os abrirá puertas y os permitirá aportar valor real a las personas y a la sociedad.







